Casa de piedra natural
La casa trabaja el contraste entre volúmenes, piedra natural y blanco.
Por un lado, un volumen cúbico de dos plantas de piedra natural se adelanta hasta la calle, tomando protagonismo por su forma y su materialidad. Por otro lado, un volumen blanco lo abraza y se desarrolla horizontalmente, alargándose hasta el final de la parcela.
Mientras que el volumen de piedra natural es potente en materialidad y masivo como la propia piedra natural, estereotómico, con pequeños huecos, el volumen blanco es neutro y abre grandes ventanales en toda su longitud hacia la terraza de la piscina, protegidos por una pérgola corrida, prolongando la cocina, el comedor y el salón a una amplia terraza con piscina, envuelta en vegetación decorativa y huertos.
El pavimento, la escalera y detalles del mobiliario se materializan en madera para complementar la piedra natural con tonos ocres, cálidos, contrastando con los muros blancos, neutros, más fríos.
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